miércoles, 10 de octubre de 2012

El caso de Bután: el país que se toma la felicidad en serio.


En 1972 el rey de Bután declaró tomar como índice de crecimiento la Felicidad Interna Bruta (GNH por sus siglas en inglés) en lugar de utilizar el Producto Interno Bruto (PIB). Desde entonces la felicidad se volvió mucho más que un simple concepto inalcanzable y se definió el principio organizador en que se basaría el gobierno y la creación de las leyes.

Esta adelantada decisión para nuestra época fue la que fomentó que la ONU hiciera su propio índice de Felicidad Interna Bruta sobre el cual evalúan a cada uno de los países a partir de este año. Sin embargo existen diferencias entre los componentes de ambos índices.

El índice de Bután se construye a partir de encuestas periódicas que son representativas por distrito, género, edad, residencia rural-urbana, ingresos, etc. De esta forma, el concepto que ellos tienen de la felicidad, no es una felicidad personal, sino colectiva. Así, tienen dos opciones para incrementar el GNH; una es incrementando el porcentaje de personas felices, y la otra es disminuyendo las insuficiencias de las personas que aún no son felices.

Por poner un ejemplo, las personas infelices en las zonas rurales son aquellas que carecen de educación, estándares de vivienda y un uso balanceado del tiempo. Para la zona urbana, las personas no felices son aquellas que carecen de temas materiales como la vitalidad de la comunidad y un bienestar cultural y psicológico.

El GNH provee un vistazo del desempeño de 9 dominios: bienestar psicológico, uso del tiempo, vitalidad de la comunidad, diversidad cultural, elasticidad económica, estándar de vida, salud, educación, buen gobierno. El índice es un resultado de 33 indicadores agrupados en estos dominios.

En este contexto, las personas pueden ser consideradas felices cuando sobrepasan el 66% de la calificación global, solo entonces se les puede considerar profundamente felices. Para el 2012 el 40.8% de la población de Bután había alcanzado dicha felicidad.

Por el otro lado, el índice de felicidad del ONU, se basa en la subjetividad de sus habitantes. En este índice, Bután sale calificado con un 6.06, lo que sugiere un muy buen nivel de felicidad.

Aunque este índice aún es reciente y se encuentra en constante revisión es un excelente intento realizado por un gobierno que afirma que ‘si el gobierno no puede crear felicidad para su gente, no hay un propósito para la existencia de dicho gobierno’.

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